El silencio de la noche
te refleja, cristalina;
en las hojas de los árboles
caes pura y vespertina.
Gota húmeda y mortuoria,
lapidaria y libertina…
¿Ahogaste a aquel cadáver
que se lleva la matina?
Arde un alba renaciente
donde nadie ya domina,
donde libre es el que vuela
tanto como el que camina.
Dulces mares sin corriente,
tersas rosas sin espinas
(el cadáver se sumerge
en bendita agua marina).
Diste vida a estas tierras,
y a toda tierra vecina:
fecundaste en las raíces
esa fuerza repentina.
Gota húmeda y mortuoria,
lapidaria y libertina,
¿Has ahogado al pensamiento
en tus brotes de asesina?
Algo flota inanimado,
el dolor se difumina
y se pierde para siempre
en huida clandestina.
Gota lúgubre y versátil,
arrojaste en una esquina
al cadáver que se escapa
del recuerdo y la retina.
miércoles, 24 de julio de 2013
Espantapájaros
Ruinas,
abismos de cumbres silenciosas.
Y pobres de espíritu,
tantos pobres de espíritu
arrastrándote .
“Perdonalos,
agradecé que no sos vos,
agradecé y perdoná,
enseñales y retenelos
de la caída libre”
Comprender,
con templanza y sin descargo,
con piedad y sin reproche,
“podrías ser vos”,
errores humanos.
Y por esas cuestiones cósmicas
con algo de causa y con algo de azar,
en casi todas las ocasiones
me toca estar del lado del puje,
del lado de la entrega,
del altruismo y del sacrificio.
Y a veces cansa,
“errar es humano”,
cansarse también.
Brindarse,
dejándose de lado.
Curarse solo la herida,
porque los demás no pueden con las suyas.
Sostener mochilas
llenas de mambo ajeno
ser perchero, cómplice y mesías
para avivar giles,
para alimentar buitres,
para sacudir amebas,
para reanimar mosquitas.
“ser el espantapájaros para que otros echen vuelo”.
abismos de cumbres silenciosas.
Y pobres de espíritu,
tantos pobres de espíritu
arrastrándote .
“Perdonalos,
agradecé que no sos vos,
agradecé y perdoná,
enseñales y retenelos
de la caída libre”
Comprender,
con templanza y sin descargo,
con piedad y sin reproche,
“podrías ser vos”,
errores humanos.
Y por esas cuestiones cósmicas
con algo de causa y con algo de azar,
en casi todas las ocasiones
me toca estar del lado del puje,
del lado de la entrega,
del altruismo y del sacrificio.
Y a veces cansa,
“errar es humano”,
cansarse también.
Brindarse,
dejándose de lado.
Curarse solo la herida,
porque los demás no pueden con las suyas.
Sostener mochilas
llenas de mambo ajeno
ser perchero, cómplice y mesías
para avivar giles,
para alimentar buitres,
para sacudir amebas,
para reanimar mosquitas.
“ser el espantapájaros para que otros echen vuelo”.
viernes, 26 de abril de 2013
La poesía nace
del encanto
o del desgarro
y es siempre una abstracción
placentera
o dolorosa.
El poeta es un puente
entre el cielo
y el infierno:
mensajero de luz,
vocero de fuego.
Las palabras son
la expiación y la condena
de un alma introspectiva.
Y todo lo que conforma el exterior
es inspiración
o vértigo.
del encanto
o del desgarro
y es siempre una abstracción
placentera
o dolorosa.
El poeta es un puente
entre el cielo
y el infierno:
mensajero de luz,
vocero de fuego.
Las palabras son
la expiación y la condena
de un alma introspectiva.
Y todo lo que conforma el exterior
es inspiración
o vértigo.
lunes, 4 de marzo de 2013
La esencia de la poesía
no está en el empleo del léxico erudito,
ni en el sabor empalagoso de lo alambicado,
ni en el culteranismo llevado al extremo,
el rebusque de figuras retóricas,
la complejidad de la estructura,
la perfección de la métrica;
sino, en todo esto,
puesto al servicio
de la complejidad humana,
lo más universal del sentimiento,
el retrato de una naturaleza
maternal y amenazante,
el parto y el vómito espiritual,
la pasión contenida
o la que florece libertina.
Podría hablar poéticamente,
si quisiera,
tanto de Mefistófeles
como del acto de defecar.
Podría colocar ornamentos sintácticos
Y paradigmas alejandrinos
en un texto vago y miserable,
y volverlo tan sustancioso
como un árbol de navidad.
Pero seguiría siendo mierda
si no penetrara una fibra ajena,
si no erizara la piel
(aunque sólo la mía fuese
mientras escribo),
si no despertase algún intersticio reflexivo,
nostálgico,
sensorial,
si no tocara una vértebra que sintiésemos ligada
a nuestra identidad.
Contando con esto,
con algo de esto,
la poesía puede prescindir de todo aquello
nombrado en primer lugar.
Pero jamás
puede ser a la inversa .
no está en el empleo del léxico erudito,
ni en el sabor empalagoso de lo alambicado,
ni en el culteranismo llevado al extremo,
el rebusque de figuras retóricas,
la complejidad de la estructura,
la perfección de la métrica;
sino, en todo esto,
puesto al servicio
de la complejidad humana,
lo más universal del sentimiento,
el retrato de una naturaleza
maternal y amenazante,
el parto y el vómito espiritual,
la pasión contenida
o la que florece libertina.
Podría hablar poéticamente,
si quisiera,
tanto de Mefistófeles
como del acto de defecar.
Podría colocar ornamentos sintácticos
Y paradigmas alejandrinos
en un texto vago y miserable,
y volverlo tan sustancioso
como un árbol de navidad.
Pero seguiría siendo mierda
si no penetrara una fibra ajena,
si no erizara la piel
(aunque sólo la mía fuese
mientras escribo),
si no despertase algún intersticio reflexivo,
nostálgico,
sensorial,
si no tocara una vértebra que sintiésemos ligada
a nuestra identidad.
Contando con esto,
con algo de esto,
la poesía puede prescindir de todo aquello
nombrado en primer lugar.
Pero jamás
puede ser a la inversa .
sábado, 16 de febrero de 2013
Paralinguístico
¿Para qué decirnos en idiomas
lo que los cuerpos desbordan?
El ritmo de nuestras venas
es lenguaje universal.
¿Para qué buscar palabras
que describan sensaciones,
si en un gesto instintivo
digo todo sin hablar ?
Nuestras pieles comunican
lo que callan los dialectos,
es un diálogo directo
el que crean al gozar…
-Es labor del intelecto
traducir a otros lectos
lo que prefiero contarte
en posición horizontal-.
Entendés a estos labios
mejor que a estos versos;
seamos un escenario,
actuemos cuentos sin narrar:
tengo infinidad de historias
sobre noches amatorias,
que entre roces y caricias
hoy te quiero recitar.
Las palabras que he aprendido
en mi dioma nativo
no definen lo efusivo
de un sonido al estallar...
En tus brazos sólo escribo
un momento compartido
de placeres que transcribo
sin pudor gramatical.
domingo, 18 de marzo de 2012
La fórmula para ser feliz
La fórmula para ser feliz reside en dos “no”: El primero, no
sentir culpa por las expectativas que no hemos colmado en los demás; el
segundo, no hacer reclamos por las expectativas propias que otros no han
alcanzado. Esta fórmula requiere comprender que nunca nadie estará a la altura
del ideal ajeno, haga lo que haga. Tampoco así el resto alcanzará jamás el
plano requerido por nuestro propio ideal. Debemos quedarnos con lo tangible:
crudo e imperfecto, desprolijo y pasional, espontáneo, impulsivo, nacido de
los sentimientos tantas veces más que de la razón. Eso es lo único que hay:
humanos que algunas veces aciertan y otras se confunden. Nosotros, ellos, todos:
humanos con algo de virtuosos y con algo de torpes.
La dificultad para ser feliz reside en esa misma cuota de “humanidad”,
que es la que nos impide razonar esa felicidad como una fórmula objetiva: juzgamos todo con la vara parcial de los
sentimientos subjetivos, señalamos con el dedo a aquel que ha herido a éstos en
sus variadas formas, sin reparar en que nosotros también fuimos, somos y seremos
señalados. Sí, algunas veces –
consideraremos- injustamente. Pero
siempre juzgaremos esa “injusticia” desde nuestra subjetividad. Subjetividad que,
en otros, llamará “juicio justo” a aquel por nosotros rechazado.
En cuanto a mi vara subjetiva respecta, considero que en la balanza abstracta del recorrido
existencial, quise tanto como me quisieron y lastimé tantas veces como me
lastimaron. A veces di más de lo que recibí, y otras di en detrimento de lo
recibido. Tuve actitudes correctas y fui educada y amable en ciertas
oportunidades, pero también busqué las llagas más purulentas en quienes encontraron
y tocaron las mías.
En resumen: fui
mártir y fui verdugo, o al menos, un atisbo de ambos. Y todos somos, alternando
y a veces en simultáneo, mártir de alguno y verdugo de algún otro (o, por qué
no, del mismo). Tener el espíritu de sensatez y autocrítica como para
reconocerlo, es un pequeño acto de grandeza que requiere un grado de introspección
elevado, y la conciencia de que nadie es santo, y de que la palabra “nadie”,
también incluye a uno mismo.
viernes, 27 de enero de 2012
Acerca del arte
El arte es el amigo servicial y predispuesto
que junta, de tanto en tanto, esos pedacitos de alma
que, esparcidos por el suelo, desangrados y sin calma
gritan esperando que alguna reina piadosa,
en gesto maternal y en misericordia hermosa,
les muestre una sonrisa y les tienda una mano
y sin embargo es el Arte ese fiel hermano
que salva el pellejo de cada trocito
(especie de hermano virtuoso y bendito
que hace que la muerte no sea en vano).
El alma envuelta en sus brazos bonitos,
se sabe ya cómplice de un mundo infinito:
aquel que le será en ley otorgado
cuando haya ingeniosamente jugado
al hermoso juego de universos crear.
Entonces con prisa se saldrá del cuerpo
y se plasmará en un papel, un acorde o un lienzo.
Y en las memorias que desde allí impregne,
se volverá eterna, vencedora e inmortal.
Mientras él esté cerca,
mi espíritu encontrará resguardo.
Única compañía que guardo
sin dolores ni rencores;
entre todos los amores,
¡el más puro y elevado!
Es el arte el buen legado
que dejaremos en esta tierra,
es la llave que abre puertas
en un mundo que han cerrado,
el tesoro más valioso,
-tan sublime y angelado-
que ni la peste, ni la guerra
habrán corroído o enterrado.
que junta, de tanto en tanto, esos pedacitos de alma
que, esparcidos por el suelo, desangrados y sin calma
gritan esperando que alguna reina piadosa,
en gesto maternal y en misericordia hermosa,
les muestre una sonrisa y les tienda una mano
y sin embargo es el Arte ese fiel hermano
que salva el pellejo de cada trocito
(especie de hermano virtuoso y bendito
que hace que la muerte no sea en vano).
El alma envuelta en sus brazos bonitos,
se sabe ya cómplice de un mundo infinito:
aquel que le será en ley otorgado
cuando haya ingeniosamente jugado
al hermoso juego de universos crear.
Entonces con prisa se saldrá del cuerpo
y se plasmará en un papel, un acorde o un lienzo.
Y en las memorias que desde allí impregne,
se volverá eterna, vencedora e inmortal.
Mientras él esté cerca,
mi espíritu encontrará resguardo.
Única compañía que guardo
sin dolores ni rencores;
entre todos los amores,
¡el más puro y elevado!
Es el arte el buen legado
que dejaremos en esta tierra,
es la llave que abre puertas
en un mundo que han cerrado,
el tesoro más valioso,
-tan sublime y angelado-
que ni la peste, ni la guerra
habrán corroído o enterrado.
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