viernes, 30 de diciembre de 2011

Mensú

-->
Energia sinérgica y toxoplasmódica
danzas eléctricas y luz alegórica
metáfora continua de mundo desmenuzado
danzarinas que flotan en vientres ultrajados
pasas de uva que rien en la luna
luna lunera, lunar y lunática,
selva amazónica de hierba simpática
bajo luz residual iluminada:
durante el día tímida y callada,
lasciva y profunda de noche…
selva de goce y derroche
en dulce rocío mojada.
Pasos de ave desplumada
sobre el arcoíris que prisma enojada
la gotera de tu nariz.
Bomba atómica colorida
detona atónita en tónica Mi o Fa.
Sol ácido percude notas blancas,
claroscuro subibaja,
pato ñato o pato tero…
“se me ha perdido un guante de acero”.
Se me ha perdido un pato de acero,
Un parto de tero,
un partero ñato,
un guante de notas blancas.
Casos de cosas, ocasos
zócalos locos, ¡sácalos!
Un sentido sinsentido,
desde el fondo del alma mala.
Un juego, un anagrama,
amargan a la razón los palíndromos,
y  arruina la vista el onanismo
(mitos y leyendas de estrabismos
originados por esta causa,
causan temor o causan gracia,
antes que ceguera).
“¡Que las manden a la hoguera!”
Luna lunera, cascabelera
Salgo adentro y entro afuera.
Todo se viste de absurdo
como en los juegos de niños,
que encierran el misterio del mundo
 en tres palabras que develo:
Mensú famelo melo
¡Y que viva el vanguardismo!

domingo, 6 de noviembre de 2011

Deleites

Mientras el mundo no despoje
de sus pequeños placeres,
puede hacer cuanto le antoje
con una existencia huésped.

En cuanto a esta vida respecta,
no hace al mundo más reclamos
que aquel que el de ser provista
de todo aquello que llamo
levemente banal,
pero que abarca, en lo trivial
mucho de lo que amo.

En tanto él como anfitrión
me invite a un festín pomposo
y me ofrezca generoso
el olor a café tostado,
el amor desinteresado
en una mirada amiga,
o puñados de arena fina
escurridiza entre los dedos,
nada más pedirle puedo
que lo que aquí ahora diga,
pues sumar por ambición
muta a gula y da fatiga.

Si en buena voluntad
trae aires de viñedo,
el perfume de los lirios,
la música y los libros,
cantares de algún ave
en un amanecer corriente,
besos pasionales,
caricias insolentes,
un poco de cordura
y una pizca de delirio…
hálleme dichosa,
llena la barriga,
pleno el corazón,
densa la vejiga.

El plato y vaso vacíos
en buena ley degustados
y un sabor pronunciado
recorriéndome los labios,
me cuentan los resabios
de las vidas no vividas
que por necias, reprimidas
resignadas o fingidas,
no se entregan al deleite
y se pierden por vencidas.

Y así de satisfecha,
en un feliz arrebato
escribiendo sobre ello
me perdí por un rato,
escuchando con alegría
el ronroneo de un gato
que con la pancita llena
da fin a su día,
y con bella osadía
se posa en mis cabellos,
los despeina con sus patas
y dibuja un garabato.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Oda al sueño

Soy, al terminar el día,
párpados densos, desmemoriados
ojos vidriosos que, fragmentados,
ven como cuatro y sueñan como uno
mil dulces sueños, o sólo alguno.
Mi almohadón de plumas de ave onírica,
sostén de esta testa pseudo lírica,
me incita a volar por superlativos mundos
sea por bellos, extraños o inmundos.
En viajes de éter y subconsciente
transgrede mi cuerpo y sobre mi mente
escribe historias en tinta estelar,
con la misma pluma
que primero fue almohada
y luego ala
y luego poesía sobre qué es soñar:
es oír en ramas de álamo
una canción hecha de astillas
y en el viento un sutil suspiro
que anuncia las frescas semillas
de la flor que ha germinado
y florece en mis mejillas.
Es pasar jardines de lino
montando conejos morados
que, añejos y estacionados,
se beben como el buen vino
y así llegan a destino
algo líquidos y alborotados.
Es caminar con los dientes
y escuchar texturas con los ojos,
que ven azul o gris por rojo
y sin embargo lo saben verde
porque lo estipulado se pierde
Y se percibe a nuestro antojo.
Mundos representados,
ilusorios o deformados,
que sin embargo no mienten
tanto más que la realidad.
La épica libertad
de crear universos sin leyes
de ser sólo esencia inconsciente,
espectadora,sensorial.
Y ante visiones, deseos y miedos
no hay nada condicionante,
simplemente en esa magia,
ser y dejarse llevar:
ya sin cadenas aislantes
soltarse glorioso y errante
con ansias casi bestiales
de -¡al fin!- poder libertar
todo aquello que sentimos
(tan despiertos aun dormidos)
sólo tan intensamente
al momento de soñar.
Soy, en estos versos,
párpados densos, desmemoriados
ojos vidriosos que, fragmentados,
ven como cuatro y sueñan como uno
mil dulces sueños, o sólo alguno.

viernes, 29 de julio de 2011

Hilos de plata tejen la nada, trampa eterna en la que cae el todo. Como insectos ciegos, vamos hacia las redes. Nos entregamos, dulces suicidas. El sistema es una araña hambrienta que deposita sus huevos sobre nuestras mentes. Somos víctimas de un huesped que las neuronas ingenuamente acobijan. Nuestras cabezas: redes sobre redes, tejidas entre tejidos...

lunes, 9 de mayo de 2011


El corazón de la tierra cabalga
Atravesando bosques idílicos
Siente la fuerza del viento,
¡Jinete veloz y libertino!
Siguiendo el canto de las hojas
Se desangra y un largo camino
Rojo sobre verde señala,
Pasaje de vivo fluido
Por el que otros corazones
Han de galopar decididos:
Arrean con nobles arterias
Al ferus que llevan consigo
Y la vena cava inferior
Afianzan en el estribo.
Laten ávidos de aire
Hallando cerca el destino
Que la sangre madre marcó
En rojizos trazos finos.
Válvulas aórticas propulsan
Oxígeno onírico y ductivo
¡Y la arteria aorta suspira
En este corazón mío!

Feliz y exhausto ya triunfa
En el locus del mediastino
Aquel corazón que ha llegado
En trote veloz y furtivo.
Detrás quedan todos los otros
Y a paso certero y sentido
Conquista estas tierras amenas
Que otros no han recorrido.
Se abre un paisaje en mi pecho
Y posa entre flores tendido
El jinete surreal que cabalga
Livianos y etéreos equinos.

Descansa en un lecho de versos,
Señor de este bosque fruitivo;
Te arrulla con suaves murmullos
Este alma que trae el río.
Y en el silencio de la noche
Mientras el cielo contemples tendido,
Verás escritos en las estrellas
Estos versos que allí han surgido.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Jano

Párpados boreales, umbrales que se abren en un rostro atemporal. Un ojo llora el pasado, el otro anhela aquel futuro utópico, ideal. Nosotros, venimos siendo, una herida profunda en el medio de la frente: somos sangre que fluye, dinamismo, presente...
Lo primero que recuerdo haber sentido fue su respiración. Luego, la mirada en la nuca.
Las inevitables gotas de sudor nervioso comenzaron a recorrer los caminos habituales sobre mi cuerpo, para terminar donde siempre.
Intenté simular en mis interiores un halo de estabilidad, de integridad y autoconfianza, aun sabiéndome descubierta.
Mas es la única mirada que me conoce, la única que quiebra la superficie y destruye mis muros teatrales con una facilidad irritante.
Y entonces, es como siempre. La sensación-certeza de estar siendo visto en un estado y actitud deplorables, entiéndase, pretendiendo que no se ha caído en cuenta de haber sido descubierto, y aún más patético, osando autoconvencerse de ello.
Es ser el último en esconderse y haber elegido el peor y más predecible de los escondites; es ser la tortuga en un juego en el que hay que correr para liberarse.
Él sabe que ha ganado. Lo supo desde el primer momento.
Jamás tuve la posibilidad de liberarme, porque jamás quise esconderme de él.
En el fondo, siempre anhelé que me encontrara.
Lo espero mientras me expongo, vulnerable y visible, a sus ansias de ganar.
Y se escapa un gemido de mis labios, casi cómplice, mientras lo oigo contar con la picardía del cazador que sale en busca de su presa más fácil.
Él siempre sabrá dónde hallarme.

viernes, 28 de enero de 2011

Pseudo aforismos

-Pretender ser objetivo es un objetivo muy subjetivo.

- Querer a alguien es muy distinto que enojarse con alguien al no tenerlo.

- No es la vida lo que apesta, sino los quejosos que la llevan en sus adentros como quien portara una enfermedad crónica.

- Los chismosos son como las moscas: se alimentan de pestilencias ajenas y las transportan dondequiera que vayan, volviéndose una pestilencia en sí. Es por ello que sus zumbidos nos resultan tan aborrecibles.

- Los soberbios son como mariposas: revolotean jactándose de sus alas iridiscentes, cuando la mayor parte de su vida han sido gusanos. Pero su vuelo es efímero y su caer inminente.

- Las palabras pueden ser un arma hermosa, pero si la más bella de las retóricas sustenta un contenido hipócrita, es como usar un arma sin balas.

- Los vicios nos vuelven esclavos, al igual que los afectos.

- Ser humano terriblemente defectuoso: aquel que no tiene defectos.

- Por cada mentira piadosa, existen cinco piedades mentirosas.

- Transitar la vida es como subirse a una montaña rusa: a veces es adrenalina, y otras es vómito.

- Toda verdad absoluta es relativa a los sentidos humanos.

- Vivir con odio es darle más importancia a quien se odia que a sí mismo, es focalizar nuestra existencia en el daño que podemos causar en otro. En el proceso, nos pudrimos por dentro y nos olvidamos de cultivar virtudes. Es muy probable, por ello, que acabemos siendo un híbrido de todos nuestros enemigos.

- La máscara del moralista es el disfraz más surrealista que se haya creado jamás.

- Hemos dejado de ser pensantes en el preciso momento en que dejamos de mamar cultura y comenzamos a hacer culto a las mamas.

- El verdadero amigo no es quien nos dice dulcemente lo que queremos oír, sino aquel que nos dice sin rodeos lo que necesitamos escuchar.

- Toda persona extremadamente condescendiente esconde siempre un potencial aliado al enemigo.

- Se suele amar mucho a la patria, pero poco al mundo. La inercia de las placas tectónicas y la locación azarosa de cuerpos no debería ser tan sobrestimada. Se compite, se mata y se muere por la patria, como si fuese un ente con vida propia digno de sacrificios humanos. Lo mismo ha sucedido por siglos con dios.

- Quien discute sin ánimos constructivos, está perdiendo tiempo, cordura y buenas costumbres.

- Percibimos y evocamos al mundo y a las personas a través de nuestros órganos y tejidos perecederos, mas nuestras percepciones pueden plasmarse y transmitirse entre generaciones y volverse, de ese modo, atemporales. Es entonces cuando hablamos de vida eterna.